“Trenzando lágrimas” -Lo maravilloso del ser Mujer

Por: Lcda. Karin de Schwank, Psicóloga Clínica

Mujeres. Seres maravillosos llenos de pasión, ternura y suavidad. Fieras intensas, agresivas y hostiles. Si. Ambas realidades definen a estos seres complejos hechas de facetas que emanan destellos que deslumbran a quien las mira pasar.

Los hombres fuertes, quienes saben sostener en sus brazos cálidos, son el alimento más importante para el alma de mujer. La vida se llena de colores en ese sostenimiento, en esa garantía de seguridad. Mujer sueña, canta, ríe y baila. Es su baile su esencia expresada al máximo, lo que da alimento al alma de hombre. Así, la danza de la vida nutre mutuamente a mujer y hombre en un maravilloso círculo sinérgico en el que la magia hace la tierra girar.

Adversidades roba el trance… y el baile, el canto, los sueños y la risa se convierten en lágrimas profundas que hablan de sus corazones rotos, sueños destruidos y lastimaduras insostenibles. La sinergia de la vida muere cuando muere el corazón de mujer. Hombre se derrota al ver y sentir la quebrantez de la mujer que él ama y muere él también. Las flores se marchitan y la tierra se seca. La noche oscura llega y el mundo se queda inerte esperando, deseando, implorando el escuchar que ella cante su música una vez más. Cuando mujer cae, ella no hace más que llorar. Sus lágrimas son de sangre que la desgarran por dentro y pierde la fuerza de vida que la define y la tierra pierde su inercia para su giro. ¿Cómo, entonces, podemos levantar a la mujer cuando cae? ¿Cómo salvamos la Tierra?

Una mujer caída calla el tic y el tac de los relojes del mundo. El tiempo la espera en el devastador silencio de su sueño profundo. El miedo que genera su inercia es insoportable y la paciencia y certeza de su resurgimiento es el único atractivo que sostiene ese espacio incierto. En ese silencio de la noche es donde ella vuelve a respirar. Sumergida en el lodo, es donde ella se nutre de Madre Tierra, quien la alimenta de nuevas pociones para hacerla emerger nuevas fuerzas.

Su despertar es lento, pero Tierra sabe esperar. Con un movimiento sutil ella hace estremecer a la selva y las aves montan su vuelo anunciando las buenas nuevas. Sus dedos sienten lo espeso del lodo en el que reposa. En ese momento ella realiza que ella y Tierra son uno. Su pelo largo flota en el océano salado de sus lágrimas imparables y perfumeado de esa alma hecha agua salada, cada hebra de pelo cuenta una historia. Aún no hay fuerzas suficientes y ella retoma el sueño una vez más. La Tierra respira al unísono de su palpitar, su corazón aún no para de sangrar.

Lodo, agua, sangre, luna, silencio, estrellas, historias y cantos son su nueva familia que la acompañan y suavemente le brindan un nuevo hogar. Desolación es lo que la quiebra y la desintegra hasta el suelo, pero allí es donde descubre el llamado del Todo que se encuentra en ese susurro constante. La voz conocida de quien la trajo a la vida le otorga una corriente de luz que viaja desde su base hasta su corona, trayendo un arqueo de su espalda que la obliga a abrir sus ojos. El sol vuelve a brillar. Ella, del lodo, emerge. Desubicada, intenta reconocer su alrededor, pero nada es familiar. Siente el miedo una vez más pero esta vez es un simple soplido en transición. Ella recobra sus fuerzas y se pone de pie. Su pelo es más largo este día y ella lo siente derramar sus historias sobre su espalda. Ella lo trenza despacio atrapando sus sueños mezclados con angustias, dolores y esperanza. Camina lento y sin dirección. Una mariposa reposa en su hombro. Tierra retoma su giro… y las aves cantan una vez más.

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