Salud emocional masculina -Riesgos y consecuencias de la represión emocional en el hombre

Por: Irene Buonafina, Nutricionista y Salubrista Pública

Luego de que a finales del pasado mes de abril un fanático del futbol muriera a consecuencia de las puñaladas dadas por una turba organizada del equipo opuesto, me quedé en silencio por un momento, quizá tratando de encontrarle algún sentido a esta tragedia. En mi opinión, cualquier tipo de fanatismo es peligroso, ya que tarde o temprano tiene consecuencias negativas. El fanatismo al futbol es uno que considero particularmente peculiar, ya que ha llevado a la muerte de muchas personas, no sólo en Guatemala, sino a nivel mundial, incluso en países considerados del primer mundo.

Lo que más me llamó la atención del suceso fue la respuesta a una de las preguntas que un periódico nacional le hizo a quien encabezada la turba. Cuando le preguntaron si valía la pena llegar al punto de la muerte de un ser humano por el amor a su equipo, respondió: “…En los momentos más difíciles yo sacaba todo mi enojo en el estadio al cantar. Cuando murió mi abuelo yo quería gritar, pero ¿qué iba a gritar?… Esas ganas de gritar, son sentimientos que se van añadiendo a la vida de uno”. Sus palabras me llevaron a pensar que su forma de actuar es el resultado de la falta de expresión de sus emociones, lo cual, muy probablemente, viene ocurriendo desde su infancia, la cual me atrevo a decir no fue nada feliz.

En la página diez de esta edición se incluyó un tema sobre cómo las mujeres logran desahogarse al compartir sus sentimientos y emociones con sus amigas, lo que a su vez mejora su salud. Esto no aplica a los hombres, quienes muy raras veces se abren emocionalmente ante sus amigos. Entonces, ¿qué hace un hombre para descargar toda esa tensión emocional? ¿Qué diferencia a un hombre emocionalmente sano de uno emocionalmente enfermo? ¿Cuál es el origen de esto?

La represión emocional masculina es una de las causas del por qué ellos no son capaces de ser lo que realmente son. En realidad los hombres son seres emocionales, con una gran capacidad de sentir, para lo que quiero citar a la psicóloga clínica Karin de Schwank, del staff editorial de Revista ENJOY, quien hace algunos años me comentó: “El hombre, cuando siente, siente con mucha más intensidad que una mujer”. Lamentablemente en sociedades machistas y patriarcales, la frase “Los hombres no lloran” es algo que los hombres escuchan desde que son niños, incluso bebés.

Es así que desde pequeños, los hombres pierden la capacidad de expresarse emocionalmente, dando lugar a la pérdida de su salud e inteligencia emocional. Esto eventualmente llega a mermar su autoestima e incluso afectar su capacidad de tener relaciones personales satisfactorias, sobre todo las relacionas en pareja. A largo plazo, la represión emocional aumenta el riesgo de desórdenes psicológicos, entre ellos de depresión y de ansiedad. También puede llegar a somatizarse, dando lugar al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales, inmunes e incluso de ciertos tipos de cáncer.

Uno de los grandes problemas de reprimir las emociones es que éstas pueden salir cuando menos se esperan y usualmente salen en forma de ira y de agresividad, justamente lo que demostró el hombre que encabezó la turba que dio muerte al joven. Si bien esto no justifica bajo ninguna circunstancia la muerte de esta persona, si nos abre la puerta para que, como entes individuales y como miembros de una sociedad, recapacitemos y modifiquemos esas formas retrógradas de crianza, de tal forma de criar hombres emocionalmente sanos.

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