Resistencia a la insulina –Una posible causa de sobrepeso

glucosa en sangre

resistencia a la insulina

Por: Dra. Maria José Basterrechea, Nutrióloga

¿Es usted de las personas que no logra bajar de peso a pesar de que cortó la ingesta de calorías diarias a la mitad y aumentó su gasto energético a 30 minutos diarios cinco días por semana? La respuesta es complicada y larga, pero para poder responderla en este corto espacio, se resume en lo siguiente: Es posible que padezca de “resistencia a la insulina”.

La insulina es la hormona encargada de mantener los niveles de glucosa en la sangre en niveles normales. Cuando el páncreas produce un exceso de insulina, existe un mayor depósito de grasa entre los órganos. Este exceso empeora significativamente el riesgo de obesidad y de diabetes mellitus tipo 2. Si la grasa abdominal es excesiva, esta situación empeora aún más.

Si usted, con la mano en la conciencia, está haciendo una dieta de reducción de peso más ejercicio continuo y aún así no baja de peso, es importante que consulte a su médico ya que podría padecer de resistencia a la insulina, condición conocida también como “pre-diabetes”.

Para el diagnóstico de la resistencia a la insulina basta con un simple examen de laboratorio de glucosa y de insulina en ayunas. Los resultados de estas pruebas pueden ser la respuesta que está buscando desde hace mucho tiempo para bajar de peso. Sin embargo, lo más importante de este diagnóstico es tomar las acciones correspondientes para disminuir el riesgo de diabetes y de enfermedad cardiovascular. Afortunadamente, no es necesario hacer aquella desagradable prueba de la curva de glucosa en la que se tomaba un “juguito” horriblemente dulce y cada 30 minutos se obtenía una muestra de sangre tras introducir una jeringa en el brazo, prueba que dura entre tres y cinco horas.

Si sus niveles de insulina están elevados, usted tiene resistencia a la insulina, lo que implica que en los próximos cinco años usted muy probablemente se convertirá en una persona diabética tipo 2. Por esta razón, es posible que el médico le prescriba metformina, un medicamento utilizado para la diabetes tipo 2, pero que puede usarse en pacientes pre-diabéticos. El objetivo de este tratamiento es ayudarle a conservar sus niveles de insulina y a bajar de peso. Vale resaltar que no es un medicamento para bajar de peso per se, por lo que las personas que no son resistentes a la insulina no se benefician de los efectos de la reducción de peso del medicamento. De hecho, pueden presentar efectos gastrointestinales terribles. Un paciente con la dosis correcta de metformina (prescrita por un médico para además reducir sus efectos secundarios), junto con la dieta correcta y una rutina regular de ejercicio, “mágicamente” logrará el objetivo que estaba buscando: Bajar de peso y con ello mejorar su calidad de vida.

El paciente pre diabético generalmente tiene un perfil de lípidos característico. El colesterol “bueno” (o HDL) lo tiene bajo (en hombres menores de 40 años y en mujeres menores de 50) y los triglicéridos los tiene altos (arriba de 150 según las últimas Guías Americanas para Dislipidemia ATP IV, Noviembre 2013), independientemente de su nivel de colesterol “malo” (o LDL) (abajo de 100). Este perfil de lípidos predispone a la persona al conocido como Síndrome Metabólico y a la esteatosis hepática (hígado graso). Ambas condiciones (el HDL bajo y los triglicéridos altos) mejoran con la metformina, como por supuesto con la reducción de peso, que implica lógicamente un control en la alimentación y el aumento de la actividad física.

Un dato muy interesante de la resistencia a la insulina es que uno de sus signos clínicos es una marcada coloración oscura en los pliegues del cuello, axila, codos, rodillas, periné y nudillos, lo que se conoce médicamente como acantosis nigricans. Esta condición es más marcada en personas morenas.

Si su diagnóstico de resistencia a la insulina es positivo, tenga paciencia y no se desespere de la “dieta” y del ejercicio. Poco a poco y con la asesoría médica y nutricional adecuada podrá finalmente bajar de peso. Recuerde que por pocas que sean las libras que baje, su salud, en especial la cardiovascular, mejorará notablemente. Y es que con tan sólo bajar 10% de su peso actual, su riesgo cardiovascular mejora en 15%. Busque ayuda de un médico especialista que pueda resolver sus dudas y que individualmente le evalúe, medique y recomiende la mejor dieta para prevenir enfermedades futuras. El tipo de dieta que utilice ayudará a mejorar no sólo su peso, sino ese perfil metabólico enfermo que padece, el cual probablemente más personas en casa lo presenten, ya que conlleva un componente genético.

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