¿Qué hacer en casos de dolores crónicos persistentes?

Por: Dr. Jason Eldrige, Clínica del Dolor de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota

Un dolor crónico de cabeza puede ser debilitante. Lamentablemente los analgésicos no siempre son la solución, ya que en ocasiones el dolor vuelve a aparecer. En estos casos, es recomendable consultar con un especialista en controlar el dolor para que realice una valoración de la situación y brindar alternativas de tratamiento, así como ayudar a encontrar maneras de sobrellevar las cefaleas crónicas para que pueda retomar su vida de la forma en que desea.

Cuando no se encuentra una afección subyacente que ocasione la cefalea crónica, el tratamiento se enfoca en reducir la frecuencia y gravedad del dolor de cabeza y en disminuir la alteración que éstos producen en la vida cotidiana. Considerar ver a un especialista en cefaleas, como un neurólogo, puede ser una de las mejores maneras de identificar el tipo de dolor de cabeza y de examinar las terapias específicas para los mismos.

En la primera línea de tratamiento para el dolor crónico, incluida la cefalea, normalmente están los medicamentos. Debido a que cada tipo específico de cefalea primaria puede responder a una determinada terapia medicamentosa, es importante que el diagnóstico sea correcto. Controlar la situación con medicamentos para aliviar el dolor puede incluir una amplia gama de otras posibles terapias medicamentosas, que van desde los fármacos de venta libre, como los antiinflamatorios no esteroides (como el ibuprofeno) a los medicamentos neuropáticos (como la gabapentina) y hasta los opioides fuertes de venta bajo prescripción (como la morfina, la oxicodona, la hidrocodona y el fentanyl).

Los medicamentos pueden ser un tratamiento continuo viable para el dolor crónico, pero su consumo debe sopesarse con el riesgo de presentar efectos secundarios, especialmente cuando se usan de forma prolongada. Los opioides, en particular, solo deben usarse para dolor fuerte que no responde a otros medicamentos y su tiempo de consumo debe ser limitado. Las investigaciones han revelado que el beneficio del consumo prolongado de opioides es poco, mientras que existe un riesgo importante de complicaciones, tales como de menos capacidad de funcionamiento, mayor tendencia a la depresión, irregularidades hormonales y riesgo de adicción.

Aparte de los medicamentos, también hay otras alternativas para controlar el dolor. Varios procedimientos de invasión mínima pueden servir para tratarlo y entre ellos están las inyecciones en el punto álgido, los bloqueos de nervios periféricos, los procedimientos de columna guiados por imágenes y la colocación de dispositivos médicos, tales como los estimuladores de la médula espinal.

Otros procedimientos de menor invasión, tal como la acupuntura que consiste en introducir agujas finas en puntos específicos de la piel, pueden ser útiles a veces para reducir la intensidad y frecuencia de los dolores de cabeza. Además, aprender sobre la biorretroalimentación también puede resultar útil porque con esa técnica, se puede reducir el dolor de cabeza mediante una mayor concienciación y posterior cambio de las respuestas corporales ante el dolor, como tensión muscular y frecuencia cardíaca.

Algunas tácticas para controlar el dolor, si bien no permiten librarse de él, ayudan a sobrellevarlo mejor. Por ejemplo, un tipo de consejería llamado terapia cognitiva-conductual, por lo general beneficia a las personas que lidian con dolor crónico. En esa terapia se examina la forma negativa en la que uno puede pensar sobre el dolor o reaccionar ante él y se aprende cómo reestructurar los pensamientos y conductas para controlar mejor la vida, pese al dolor, y seguir adelante de forma sana y productiva. Existen pruebas claras respecto a que la terapia cognitivo-conductual no sólo es capaz de mejorar el dolor de forma significativa y prolongada, sino de simultáneamente permitir un mejor funcionamiento diario.

Otras técnicas que pueden ayudar a reducir el dolor incluyen: control del estrés, tácticas de relajación, fisioterapia y terapia ocupacional, terapia del sueño y manejo del estilo de vida.

Los especialistas en controlar el dolor son médicos que conocen los tratamientos para el dolor antes mencionados y otros más. Esas personas suelen ser integrantes de equipos mayores de profesionales con diferente formación que trabajan con los pacientes para controlar el dolor crónico. Además, suelen también colaborar neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, acupunturistas, psiquiatras y otros especialistas de la salud mental como integrantes del grupo pluridisciplinario para control del dolor.

Trabajar con un especialista en el control del dolor y con otros miembros del equipo puede permitirle crear un plan para controlar el dolor que se ajuste a sus necesidades y le permita tomar el control de su dolor crónico y recuperar sus actividades habituales.

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