Niños fumadores pasivos -Hijos que fuman a través de sus padres

Por: Dr. Ernesto Durán, Médico Internista

Soy hijo de padres fumadores.

Desde que tengo memoria recuerdo verlos fumar. En ese entonces, me gustaba ver cómo el humo del cigarro se movía hacia arriba en forma ondulante hasta que se disipaba antes de llegar al techo. Esta diversión terminó más temprano que tarde, justo mientras cursaba la clase de Ciencias Naturales durante el segundo grado de Primaria. El libro de texto mostraba la comparación entre unos pulmones sanos y los de un fumador. Fue así que aprendí que yo era un fumador. Sí, un fumador pasivo por inhalar el humo de segunda mano de mis padres.

El tabaquismo de segunda mano incluye la inhalación del humo que el fumador exhala y el humo que sale del cigarro encendido.

Ambas formas de tabaquismo contienen miles de sustancias tóxicas, incluyendo nicotina, monóxido de carbono, plomo, alquitrán, butano, amonio y formaldehído, entre otras. Estas sustancias permanecen en el ambiente durante varias horas después de apagar el cigarro. Además, impregnan los objetos cercanos al fumador. Esta forma de tabaquismo es más riesgosa debido a que el humo que sale directamente del cigarro contiene más sustancias tóxicas que el humo inhalado por el fumador a través del filtro. El fumador pasivo está en riesgo de desarrollar varias enfermedades, entre ellas: cáncer de pulmón, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, ataque al corazón y leucemia, entre otras.

Los niños fumadores pasivos son especialmente vulnerables. Estos niños presentan un riesgo mayor de padecer asma. Quienes ya la padecen, aumenta su severidad. También están en mayor riesgo de desarrollar neumonía, bronquitis y otras infecciones pulmonares. Las infecciones de oído suelen ser más frecuentes. En bebés, aumenta el riesgo de muerte súbita. Las mujeres embarazadas que fuman pasivamente tienen un riesgo mayor de tener un bebé con bajo peso al nacer. Y por si esto fuera poco, los hijos de fumadores tienen más probabilidades de convertirse en fumadores que los hijos de padres que no fuman.

Considero que lo anterior incluye información suficiente para que como padres consideremos qué calidad de vida queremos darles a nuestros hijos. Para ello, hago referencia a un anuncio que me gustaba mucho cuando era niño, sobre un producto para dejar de fumar, en el que aparecía una familia de patos nadando en fila. Mientras nadan, mamá pato le dice a papá pato: “Si no lo vas a hacer por ti, hazlo por lo niños”.

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