Medicina antienvejecimiento y Medicina Ortomolecular, las claves para verse bien, mantenerse joven y saludable con el paso del tiempo

Por: Dr. German Vargas, Cirujano Plástico

¿Qué es la Medicina Antienvejecimiento?

Cuando se habla de Medicina Antienvejecimiento se hace referencia a ENVEJECIMIENTO SALUDABLE. Que la expectativa de vida aumentó es un hecho. Vivimos cada vez más años, pero esta noticia deja de ser buena si agregamos que la calidad de vida no acompaña a esos años “extra” que hoy podemos alcanzar. El punto es que vivmos más, pero… ¿en qué estado de salud?

La prolongación de la vida no se ha acompañado de un aumento de la calidad de vida. Este es el objetivo de la Medicina Antienvejecimiento: “No se trata de sólo prolongar la vida, sino de prolongar la vida activa”.

¿Qué es la Medicina Ortomolecular?

El prefijo griego “orto” significa “correcto”, por lo que el término ortomolecular significa etimológicamente “Moléculas Correctas”. La Medicina Ortomolecular se define entonces como el recuperar el correcto u óptimo “equilibrio perdido de nuestras moléculas”.

En una persona sana hasta aproximadamente los 28 a 30 años, existe equilibrio entre las moléculas que componen nuestro organismo, particularmente entre las moléculas oxidantes y las antioxidantes. De la misma manera, todos los desechos metabólicos y moléculas tóxicas en general pueden ser perfectamente manejadas por nuestro cuerpo para que no se acumulen y no nos impacte en nuestra salud. A partir de esa edad, el equilibrio comienza a perderse muy lenta pero progresivamente, siendo el resultado de este paulatino desequilibrio un incremento de las oxidaciones celulares mediado por agentes llamados “Radicales Libres”, que son verdaderos asesinos celulares que superan la capacidad de neutralización de nuestros sistemas antioxidantes corporales.

Envejecer es entonces “desordenarse o desequilibrarse molecularmente”. Esto tan simple de entender será con el paso de los años el origen del proceso de desgaste y envejecimiento y al mismo tiempo el inicio de casi todas las enfermedades.

La Medicina Ortomolecular tiene como objetivo entonces restablecer y mantener el equilibrio (el orden) con el paso del tiempo a través del aporte de nutrientes funcionales en dosis apropiadas y administrados por las vías apropiadas. Este enfoque de la medicina está dirigido a diagnosticar el nivel de “estrés oxidativo” (presencia de radicales libres) de un paciente, mediante una serie de estudios bioquímicos y biofísicos, así como a diagnosticar el grado y la velocidad de envejecimiento, que se manifestará en todos los órganos (entre ellos la piel), y tratarlo a fin de mantener el estado de salud.

¿Se puede retrasar el paso del tiempo?

¡Definitivamente NO! Todos envejeceremos y moriremos. No podemos retrasar nuestra edad cronológica, que es la edad de la cédula, pero sí podemos retrasar nuestra edad biológica, que es la edad que tienen nuestras células. Con el paso de los años, las mitocondrias (que son pequeñas organelas celulares que fabrican la energía (ATP) necesaria para mantener en óptimas condiciones todos nuestros órganos y funciones biológicas) comienzan a fallar en esta tarea. La disfunción mitocondrial (yo le llamo mitocondriopausia), debida justamente al desequilibrio molecular (exceso de oxidantes o radicales libres sobre los antioxidantes de nuestro cuerpo), hoy se sabe que es necesaria para que se instale un acelerado proceso de desgaste y estado dismetabólico que será el prerrequisito para la desarrollo futuro de una enfermedad crónica y degenerativa (e.g. enfermedad cardiovascular, cerebrovascular; cáncer, Alzheimer, Parkinson y enfermedades autoinmunes, entre otras).

¿Por qué vivimos más, pero en peores condiciones?

La medicina moderna logró extender unos 20 años la expectativa de vida en los últimos 60 años, aproximadamente. Hoy, más gente llega a vivir la vejez, pero lo que vemos es que llegan sufriendo enfermedades degenerativas crónicas que impactan negativamente en su calidad de vida. Con el tipo de alimentación que hoy tenemos hemos creado una epidemia de obesidad, insulino-resistencia y diabetes, consecuencias que empequeñecen cualquier otra plaga en la historia en términos de mortalidad, sufrimiento humano y de graves consecuencias económicas.

Hoy sabemos bajo extensa evidencia que contrariamente a lo que ocurría hasta hace 150 o 200 años atrás, nos hemos transformado en seres “inflamados”. La causa de esta inflamación crónica es el llamado “dismetabolismo” producto del tipo de alimentación que hoy los seres humanos tenemos. Lo cierto es que no estamos genéticamente diseñados para consumir el tipo de alimentos que hoy forman parte central de nuestra dieta diaria. Ya no somos cazadores / recolectores. La cantidad de antinutrientes que hoy consumimos (e.g. gliadinas, saponinas y lectinas) intoxican lentamente todos nuestros órganos y generan un cuadro dismetabólico silencioso (estrés oxidativo, metales pesados y endotoxinas) que son la génesis del desequilibrio molecular y futuras enfermedades.

Entonces, ¿qué estamos haciendo al respecto? ¿Por qué esperar a tener un síntoma o a estar enfermos para buscar ayuda médica? Si limpiamos nuestros órganos y reestablecemos el equilibrio energético (molecular) en todas nuestras células, pues estaremos luchando contra esta situación de dismetabolismo que nos envejece y nos enferma.

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