Lo que todos debemos saber sobre las terceras molares o cordales

Por: Dra. Rocío Véliz, Odontóloga

Las terceras molares, o más comúnmente conocidas como cordales, son las últimas piezas dentales en desarrollarse y hacer erupción en la cavidad oral. Su desarrollo comienza a los ocho ó nueve años de edad y termina erupcionando entre los 18 a 25 años. Debido a la evolución en el desarrollo del ser humano, las cordales son piezas dentales que van a tender a desaparecer en el futuro. Este fenómeno, conocido como agenesia dental, ya ocurre en un 20% de la población.

La tercera molar es el diente que con mayor frecuencia no finaliza su proceso normal de erupción, quedando retenidas y provocando diferentes complicaciones desde el punto de vista clínico como la periocoronaritis, la periodontitis, la carie, la reabsorción de las raíces de los segundos molares inferiores, la formación de quistes y tumores dentígeros, el desbalance oclusal y disfunciones en la articulación temporomandibular (ATM).

En la actualidad, la teoría más aceptada de la retención dentaria afirma que la dieta moderna no requiere un gran esfuerzo en la masticación por lo que los maxilares se vuelven más pequeños dejando poco espacio para los terceros molares. Otras causas que pueden ser locales o generales son:

• Densidad del hueso de recubrimiento
• Membrana mucosa muy densa
• Indebida retención de los dientes temporales
• Pérdida prematura de la dentición temporal
• Infección en el hueso o en la mucosa.

Manifestaciones clínicas de las terceras molares

La gran mayoría de pacientes no presentan síntomas y no saben si tienen o no cordales hasta que se realizan una radiografía panorámica, conocida también como ortopantomografía, en la cual se puede observar el macizo facial medio e inferior. Entre las molestias que el paciente puede experimentar cuando están erupcionando las terceras molares son: dolor en la parte posterior de la cavidad oral, inflamación de la cara, trismus o limitación de la apertura bucal, halitosis, sensibilidad, hiperplasia de los ganglios submaxilares e inflamación de los tejidos alrededor de la pieza (pericoronaritis).

Debido a la falta de espacio para la erupción normal de las terceras molares, las superiores erupcionan con una dirección hacia posterior, mientras que las inferiores por lo general están inclinadas hacia el frente haciendo contacto con la segunda molar inferior. Existe una teoría que insiste que las cordales generan una presión en contra de las demás piezas provocando un apiñamiento dental, razón por la que los ortodoncistas recomiendan extraerlas para que no arruine la alineación lograda por la ortodoncia.

Esta ubicación tan peculiar de las terceras molares hace que su limpieza diaria sea de mala calidad por lo que la incidencia de caries en estas piezas es elevada y el tratamiento es demasiado complicado. Cuando las cordales inferiores están haciendo contacto con la segunda molar pueden provocar caries o resorción de los tejidos de la segunda molar que no se pueden reparar.

La incidencia de formación de quistes y tumores alrededor de un diente retenido es de un 2%. El quiste más comúnmente asociado es el quiste dentífero y el tumor con mayor incidencia es el ameloblastoma. Ambas patologías son benignas, pero de crecimiento y con posibilidad de transformación maligna, por lo que es imperativa su remoción quirúrgica. Entre más tiempo haya estado la pieza retenida, mayor es su probabilidad de desarrollar una patología de este tipo.

Debido a todas estas razones, el dentista recomienda la extracción de estas piezas dentales. Cuando logran hacer erupción, la extracción suele considerarse como simple o no quirúrgica, pero cuando la pieza queda retenida, la extracción se considera como quirúrgica, ya que involucra una incisión, un colgajo, remoción de tejido óseo y dental y sutura. La cirugía se lleva a cabo por un cirujano maxilofacial con anestesia local, sin embargo, el paciente puede solicitar la sedación por parte de un anestesiólogo. El tiempo que por lo general se lleva una cirugía de las cuatro cordales es de aproximadamente una hora.

El postoperatorio de una cirugía de cordales es bastante molesto. La inflamación es directamente proporcional a la cantidad de hueso removido, es decir, entre más hueso removido, más inflamación y más dolor. La inflamación llega a su máximo tres días después de la cirugía, y luego empieza a disminuir. La colocación de hielo las 24 horas después de la cirugía son de suma importancia para disminuir la inflamación, así como también el reposo, mantener la cabeza en posiciones elevadas (uso de almohadas), higiene, no fumar, dieta blanda y el uso indicado de antibióticos y analgésicos-anti-inflamatorios. Es posible que después de 15 días de la cirugía, todavía existan molestias ya que todavía no ha cerrado por completo el espacio ocupado por la tercera molar.

Entre las complicaciones pos-operatorias que pueden suceder, las más comunes son:
• dolor
• hemorragia
• hematomas
• trismos (dificultad en la apertura bucal)
• infección
• parestesia (cordales inferiores)
• fractura ósea
• comunicación oro-sinusal (cordales superiores)

La extracción de las terceras molares se justifica debido a que son más las complicaciones que pueden haber por su retención que por su extracción. La misma evolución humana está intentando eliminarlas de la dentadura, pero aún va muy lento. El buen manejo de los tejidos por parte del cirujano y el buen cuidado y seguimiento de instrucciones por el paciente, hacen que la mayoría de los casos sean exitosos y con pocas y leves complicaciones.

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