Lo que todos debemos saber hoy sobre el famoso “Tratamiento de Canales”

Por: Dra. Rocío Véliz, Odontóloga

A muchos se les ha realizado un  “tratamiento de canales”, pero son pocos los que realmente entienden lo que les ha sucedido. El odontólogo generalmente recomendará este tratamiento cuando a pieza dental:

– Ya no tiene vitalidad por trauma o fractura
– Tiene un proceso infeccioso activo
– Tiene una caries profunda
– Será parte de un tratamiento con desgaste profundo involucrado

El temor generalizado hacia este tratamiento se debe a que, hace algunos años, todavía había mucho dolor asociado al procedimiento. Sin embargo, los avances en la técnica y materiales han hecho que el Tratamiento Endodóntico sea rápido, indoloro y exitoso. En la actualidad, el tratamiento de canales salva dientes que de otro modo se hubieran perdido.

El diagnóstico definitivo se hace con una radiografía periapical. En ésta podemos observar la extensión de la caries o fractura, la presencia o ausencia de un absceso y  la anatomía y número de las raices dentales.

El tratamiento endodóntico consiste en varios pasos. Primero, se perfora el diente, lo más conservador posible, hasta llegar a la cámara pulpar. Aquí se localizan los conductos radiculares que por lo general hay uno por raíz y se extrae la pulpa dental que se encuentra dentro de estos conductos. Es importante que el endodoncista permanezca dentro de los límites dimensionales del conducto, por lo que utiliza un aparato especial llamado “localizador de ápice”. Este aparato mide con exactitud la longitud de la raíz dental. Una vez removida la pulpa, el espacio que queda se limpia a base de unas limas que hoy en día son rotatorias, es decir, que giran con el motor dental, haciendo que este paso sea más uniforme y rápido. Se utiliza un agente limpiador a base de hipoclorito de sodio (cloro) para desinfectar el conducto. Por último, el conducto limpio se rellena de un material plástico (gutapercha) que se adapta perfectamente a la forma que dejó la última lima utilizada y se sella con un cemento mientras se le hace una restauración final al diente. Todo esto se lleva a cabo en una sola cita de aproximadamente una hora con anestesia local.

Es posible que el tratamiento de canales esté acompañado de una antibioterapia para ayudar a eliminar por completo las bacterias dentro y fuera de los conductos radiculares. Cuando la pulpa está infectada o muerta puede comenzar a depositarse pus en la punta de la raíz formando un absceso que destruye el hueso que está alrededor y provocando dolor. Este absceso puede llegar hasta la encía liberando el pus en la cavidad oral.

El paso final es colocar una restauración definitiva que le devolverá al diente su forma y función. Esta restauración es importante ya que el diente sin vitalidad se vuelve quebradizo. Dependiendo de la cantidad de tejido dental remanente, se puede restaurar con una incrustación o con una corona completa. Los materiales más utilizados en la actualidad son los silicatos de circonio y la porcelana libre de metal. Ambos con un terminado estético excepcional y que pueden durar para toda la vida si se les cuida correctamente. Los dientes con restauraciones como éstas pueden sufrir caries por lo que es esencial adoptar buenos hábitos de higiene y acudir al dentista regularmente para un examen y limpieza profesional.

El tratamiento endodóntico puede fracasar por varias razones, la más común es por la presencia de conductos radiculares accesorios que no fueron localizados. Estos conductos accesorios son comunes y el endodoncista siempre está atento a la posibilidad de la existencia de los mismos. Sin embargo, suele suceder que puedan pasar desapercibidos. En esta ocasión se debe llevar a cabo un retratamiento, que consiste en volver a limpiar todo el sistema de conductos junto con el accesorio. Si la infección persiste a pesar del retratamiento, se puede realizar una cirugía periapical en la cual se expone quirúrgicamete el o los ápices y se sellan.

Entre otros fracasos también están la fractura de los instrumentos dentro del conducto radicular, la perforación del conducto radicular fuera del ápice y el rebalse del material de relleno más allá del ápice de la raíz. Sin embargo, los éxitos son más frecuentes que los fracasos, por lo que el tratamiento de canales es el tratamiento de elección para cualquier diente que todavía es restaurable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *