La tecnología y su implicación en la alimentación de los niños

Por: Lcda. Muckay Ixcamparij, Nutricionista
muckay@gmail.com

¿Pasar un día sin Internet? ¿No tener señal en el celular? ¿Dejar olvidada la “tablet” en casa? Parece ser que cualquiera de estas situaciones resultaría caótica en la vida de cualquier adulto, pero lo sorprendente es que también lo es para un niño de apenas dos años.

La tecnología avanza a grandes pasos, a una velocidad que ni siquiera la percibimos. El gozar de los avances tecnológicos nos ha traído grandes beneficios en muchas áreas tal es el caso de la educación, la medicina y otras más.

Hoy en día la mayor parte de las familias urbanas tienen a su alcance dispositivos con los que interactúan diariamente, ya sea celulares, “tablets”, computadoras personales, etc. Al estar en continuo contacto con la tecnología, tenemos acceso a una avalancha de información que logra que estemos estimulados en exceso en todos nuestros sentidos. A pesar de que para los adultos esto resulte cómodo, útil y necesario (sobre todo por cuestiones laborales), es posible que para un niño esta estimulación tenga repercusiones en su salud y nutrición.

El avance que nos permite la tecnología es sin duda muy necesario, pero la intensa interacción que tienen los niños con ella llega a tener las siguientes consecuencias:

Interacción al momento de comer.

Al observar a los niños comer en restaurantes o incluso en casa, cada vez es mas frecuente que al mismo tiempo estén interactuando con algún dispositivo electrónico y prestando menor atención a su comida. Al estar enfocados en una actividad externa, el niño suele perder tiempo y comer menos de lo que probablemente requiera. Además no suele distinguir entre el horario de comida y la diversión, por lo que prestará mayor atención a esta última.

Acceso a la información y a la publicidad.

El estar en constante contacto con cualquier dispositivo hace más fácil que los mensajes publicitarios puedan tener influencia en ellos, por lo que cualquier producto alimenticio que sea anunciado resultará apetecible para ellos a pesar de que su valor nutricional sea escaso.

Falta de actividad física.

Los niños suelen estar más tiempo frente a la pantalla de un celular, “tablet”, televisión para jugar videojuegos o computadora, que jugando o haciendo alguna actividad física. Incluso, en muchos de los casos atienden a una segunda pantalla (televisor). Todo ello hace que en la mayoría de los casos el querer realizar alguna distracción o actividad física pase a segundo plano. Por lo mismo, no es raro que cada vez encontremos mayores índices de obesidad infantil.

Con todo esto no quiero decir que la tecnología sea un enemigo, simplemente debemos saber administrar el tiempo que los niños tienen contacto con la misma y saber que sólo es una parte de su día a día, pero no los tiene que absorber por completo.

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