Homeopatía -Un paso adelante en la búsqueda de una nueva visión de salud.

medicina alternativa y homeopatía

pastillas homeopáticas

Por: N.D. Francisco Quiñónez García, Homeópata UCH

“La Homeopatía no se apoya en base vacilante, se levanta sobre cimientos muy firmes erigidos por Samuel Hahnemann con sus remedios que fueron desde su principio palanca de muy alta cultura para toda la humanidad. Es una ciencia simplificada, en la cual puede penetrar todo ser humano tan sólo dotado de capacidad natural y sana.”

Hablar de homeopatía es hablar de un método que durante siglos ha permanecido en el lado oculto de la medicina. La homeopatía ha crecido y se ha fundamentado a partir de la experimentación pura en seres humanos, lo que ha venido a constituirse en una base de datos precisos de las enfermedades y las sustancias que tienen la similitud de crearlos en individuos sanos. Y luego se convierten, debidamente elegidos, en estímulos que permiten restablecer la salud en todos los planos del ser humano y estimular la fuerza interior llamada “energía vital”.

Dentro de la práctica existen elementos que vale la pena destacar. Uno de ellos, quizá el más relevante, es que cuando un método no está bien fundamentado y no ofrece resultados, es desechado. Sin embargo, la permanencia de la homeopatía como tal, con leyes, principios y fundamentos claros, hace que a lo largo del tiempo su permanencia se fundamente en los resultados positivos que surgen cuando es bien elegida y aplicada.

Desde la visión del paciente, nada es lo que se dice, sino lo que se fundamenta a partir de la evidencia y los resultados. Aunque el método tiene muchos detractores que no comprenden la sutileza del estímulo homeopático y su acción ocurre a niveles profundos dentro del entorno celular y de los tejidos orgánicos, hasta el día de hoy continúa ofreciendo resultados sorprendentes que van contra toda la lógica farmacológica y se convierten en un tema del que muchos prefieren no opinar y muchas veces incluso es llamado “milagroso”.

La consulta homeopática tiene como finalidad hacer un extracto de los síntomas que los pacientes presentan y las características individuales. Acá la prescripción no se hace en serie; se hace fundamentada en la individualidad del proceso de la enfermedad. En otras palabras, en muy contadas ocasiones se sigue un protocolo de tratamiento para una enfermedad en específico o bien, se unifica el criterio de que todos los pacientes de tal enfermedad deben de usar la misma medicina. Desde luego que esto ofrece a los enfermos un universo nuevo de elementos que pueden ayudarle a lograr la recuperación de su salud o a mejorar de una manera considerable los efectos de medicamentos y de la enfermedad en sí a partir de los principios homeopáticos básicos.

Muchos pacientes que no logran encajar dentro de los tratamientos convencionales logran sorprendentes resultados al incluir a la homeopatía como herramienta curativa. En pacientes crónicos y medicados se logran resultados realmente sorprendentes, quienes buscan su bienestar a partir de entender mejor su enfermedad y de eliminar la medicación no necesaria.

Como medicina para el bienestar, la homeopatía ha logrado alcanzar mucho prestigio y poco a poco los médicos convencionales empiezan a evaluar e incorporar en su práctica diaria elementos integrados de la homeopatía a la ciencia médica. La inocuidad de una buena selección de componentes garantiza la salud en todas las edades.

En mi experiencia práctica he de indicar que los resultados más sorprendentes se logran en pacientes pediátricos y pacientes en edad de oro. Asimismo, en pacientes que, rodeados de entornos no saludables (tanto físicos como emocionales), no logran esta estabilidad tan ansiada. La descodificación de nuestros entornos de enfermedad debe de ser una de nuestras luchas permanentes en la búsqueda de la salud plena, observando los elementos dentro de la esfera espiritual. Esto es de suma importancia para alcanzar la salud completa, así como para la integración y el manejo de nuestras emociones de tal forma que éstas no se conviertan en detonantes de procesos físicos y síntomas raros que no encajen dentro de ninguna enfermedad conocida.

El paciente de esta era moderna tiene una gran responsabilidad en el proceso de búsqueda de su salud. La idea de que sólo Dios y el médico curan ha evolucionado a un enfoque más humano y participativo de la enfermedad, en donde el paciente busca aportar a partir de hábitos y actitud renovados. La incorporación de un flujo permanente de información, muchas veces mal seleccionado, incorrecto y alarmista, a través de las redes sociales, que cada día confunden o dan información no acertada e irreal de la enfermedad, debe de ser alejada de alguien que sufre por ejemplo de trastornos de ansiedad o de miedo.

Así como una buena noticia produce alegría y bienestar, una noticia no adecuadamente seleccionada puede condenar y ser el génesis de más trastornos internos, convirtiéndose en un nuevo detonante de actitudes y enfermedades que no favorecen la curación ni la salud.

Debemos de entender que este proceso de la búsqueda de la salud es la suma de muchos factores, entre ellos una actitud renovada, una dieta equilibrada, un hábito reformado, una comprensión y determinación activa, los cuales en conjunto permiten equilibrio y no discordia en el interior. Nuestra salud depende de nosotros y debe de surgir desde lo más profundo de nuestro ser. Resulta muy irónico que los humanos seguimos buscando vida en Marte, cuando aún no podemos explicar con nuestras propias palabras qué sentimos, qué comemos, cómo dormimos y qué necesitamos.

Como dato interesante les ofrezco estas referencias que son públicas en la red:
– John D. Rockefeller vivió hasta la honorable edad de 98 años. A menudo viajaba, acompañado por su homeópata. Decía que la homeopatía constituye un paso hacia una medicina progresiva y no agresiva.
– Tina Turner tiene la imagen de una mujer muy joven. No se priva de nada. Bebe un vaso de vino mientras come y no sigue ninguna dieta ni toma vitaminas. Si padece estrés, consulta a un homeópata.

Y para terminar, los dejo con esta frase: “La elevada misión del médico, su única misión, es la de restituir al enfermo en su salud, lo que se denomina: curar”. -Samuel Hahnemann, Organón de la Medicina.

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