Hiperplasia Prostática Benigna. Condición común en hombres mayores de 45 años

La Hiperplasia Prostática Benigna (HPB) consiste del agrandamiento benigno de la próstata. Una próstata agrandada ejerce presión sobre la uretra y el cuello de la vejiga, haciéndolas más angostas. Esto puede conducir a la obstrucción parcial o completa de estas estructuras, situación responsable de los síntomas de la HPB. El crecimiento de esta glándula masculina ocurre a medida que el hombre envejece. “A partir de los 45 a 50 años, 80% de los hombres presentan crecimiento de la próstata”, explica el doctor Estuardo Polanco, Presidente de la Asociación Guatemalteca de Urología. Una próstata agrandada puede afectar la calidad de vida de quien la padece, pero por lo general no se trata de un problema de salud serio. Vale la pena resaltar que si bien la HPB no conduce al desarrollo de cáncer de próstata, este tipo de cáncer sí puede causar síntomas similares a los de la HPB.

Síntomas

Los síntomas de la HPB incluye dificultad para orinar; flujo urinario débil, lento o intermitente; necesidad de esfuerzo para orinar; sensación de vaciado incompleto de la vejiga; dificultad para empezar a orinar; orinas frecuentes; urgencia para orinar; goteo involuntario de orina luego de orinar; idas frecuentes al baño durante la noche para orinar; incontinencia urinaria; y retención urinaria (imposibilidad absoluta para orinar), entre otros. En raras ocasiones, la orina retenida en la vejiga ejerce presión retrógrada hacia los riñones, lo que puede conducir al desarrollo de complicaciones, como infecciones urinarias, presencia de sangre en la orina, piedras en la vejiga y fallo de los riñones.

La HPB produce experiencias diferentes en cada hombre. Los síntomas pueden presentarse ocasionalmente o de forma permanente, así como permanecer leves o empeorar con el tiempo. El diagnóstico oportuno de la HPB es esencial para gozar de calidad de vida y evitar el desarrollo de complicaciones serias.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de la HPB el urólogo se basa en los resultados de un examen físico completo, la sintomatología y pruebas específicas. El médico indagará sobre la severidad y frecuencia de los síntomas, así como el grado en que afectan la calidad de vida de la persona. Una de las pruebas a realizar incluye el tacto rectal, una prueba no dolorosa que permite establecer el tamaño de la próstata. A pesar de que muchos hombres presentan rechazo e incluso resistencia a este examen, es una de las más eficaces para el diagnóstico de la HPB y de otras enfermedades prostáticas, incluyendo el cáncer de próstata.

Tratamiento

A la fecha la HPB no tiene cura, por lo que el tratamiento se enfoca al alivio de los síntomas. Cuando los síntomas son leves y poco molestos, el tratamiento suele consistir de cambios en el estilo de vida y en “vigilancia expectante”. También incluye los chequeos médicos regulares para monitorear el estado de la enfermedad. Cuando los síntomas empeoran a tal grado de afectar la calidad de vida y/o representar un riesgo para la salud, las opciones de tratamiento incluyen el uso de medicamentos, procedimientos mínimamente invasivos y tratamiento quirúrgico.

Si usted tiene más de 45 años es recomendable que realice visitas periódicas al urólogo para vigilar el estado de su próstata.

 Fuentes de información:

Asociación Guatemalteca de Urología

www.WebMD.com

 

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