Factores de riesgo cardiovascular femeninos

Por: Dr. Vinicio Corona Ávalos, Cardiólogo
coronavinicio@yahoo.com

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la causa más importante de morbilidad y mortalidad en hombres y mujeres en la mayoría de países. En general, los factores de riesgo cardiovascular que contribuyen al aparecimiento de estas enfermedades son similares en hombres y mujeres. Sin embargo, existen diferencias entre ambos sexos, especialmente debidas al impacto de la diabetes y de los lípidos sanguíneos.

En las mujeres, la diabetes incrementa el riesgo de enfermedad coronaria de tres a siete veces más, mientras que en los hombres de dos a tres. Asimismo, el nivel del HDL (colesterol “bueno”) en la mujer tiene mayor impacto en el riesgo de enfermedad coronaria.

Los índices de prevalencia de enfermedad cardiaca y de enfermedad cardiovascular son comparables en ambos sexos. El inicio de estas enfermedades ocurre más tarde en la mujer debido a la acción protectora de los estrógenos. Por otro lado, el riesgo de muerte por enfermedad de las arterias coronarias en mujeres es igual a la de los hombres, pero de hombres diez años más jóvenes. Dicho riesgo se equipara entre los 65 y 70 años de edad. En otras palabras, la enfermedad coronaria en la mujer comienza a aparecer y a ser importante diez años más tarde que en los hombres.

Los factores de riesgo cardiovascular en las mujeres son: el tabaquismo, la hipertensión arterial, la alteración de los lípidos sanguíneos (especialmente el LDL o colesterol “malo”), diabetes mellitus, obesidad, sedentarismo, dieta desequilibrada, menopausia (especialmente precoz), estrés crónico e historia de enfermedad cardiovascular temprana en familiares de primer grado de consanguinidad.

La menopausia como factor de riesgo cardiovascular

El famoso estudio epidemiológico de Framingham, en el que 2,873 mujeres fueron seguidas durante 24 años, concluyó que el riesgo de enfermedad cardiovascular se elevaba cuando las mujeres entraban en el período de la menopausia, lo que explica que la disminución de la actividad estrogénica permite que los factores de riesgo cardiovascular se expresen corporalmente con mayor facilidad.

Por los efectos benéficos de los estrógenos a nivel corporal se reconoció la terapia de reemplazo estrogénico como modificadora de los factores de riesgo cardiovascular. Algunos estudios demostraron que el uso de estos se asocia con una disminución de hasta 50% del riesgo de enfermedad coronaria y de la enfermedad neurovascular.

Con base en la evidencia científica sobre los efectos benéficos de los estrógenos, hubo una corriente muy fuerte en favor de su uso en pacientes post menopaúsicas. Sin embargo, este tipo de terapia debe ser individualizada y no puede recetarse como una medida general para todas las mujeres post menopaúsicas. Esto se debe a que la terapia estrogénica puede provocar ciertos riesgos específicos en algunas mujeres, sobretodo en lo que se refiere al aumento del riesgo de cáncer de mama y del útero.

La discusión acerca del beneficio versus el riesgo de la terapia estrogénica no ha llegado a una conclusión definitiva. Sin embargo, en las guías más recientes de la Asociación Americana del Corazón y del Colegio Americano de Cardiología no se recomienda la terapia estrogénica como una medida usual en la mujer menopaúsica, con o sin enfermedad coronaria. Por lo tanto, la recomendación sobre esta terapia deberá dejarse al criterio de otros especialistas del campo de la ginecología o la endocrinología.

Lo más importante de todo esto es que la fase climatérica o menopaúsica debe ser vista como una etapa biológica natural, que en la mayoría de los casos incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular y que además amerita tomar conciencia de la necesidad de adoptar con mayor apego hábitos de vida saludables que permitan reducir las posibilidades de adquirir una enfermedad cardiovascular. La recomendación entonces sobre la terapia estrogénica es que debe iniciarse en aquellas mujeres en quienes el beneficio pueda exceder los riesgos potenciales de este tratamiento.

Recomendaciones para reducir el riesgo cardiovascular

La Fundación Interamericana del Corazón ha propuesto varias recomendaciones para prevenir la enfermedad cardiovascular a nivel de nuestro continente. A continuación incluyo un breve resumen de algunas de ellas:

Tabaquismo.

Abandono total del hábito del tabaquismo y evitar ser fumador pasivo.

Lípidos sanguíneos.

Las mujeres con bajo riesgo de enfermedad cardiovascular deben mantener el LDL colesterol por debajo de 130 mg/dL y las que tienen más de un factor de riesgo cardiovascular deberán mantenerlo por debajo de 100 mg/dL. El HDL colesterol debe estar por encima de 45 mg/dL y los triglicéridos debajo de 150 mg/dL.

Hipertensión arterial.

La presión arterial debe mantenerse en niveles menores o iguales a 130/80 mm/Hg.

Diabetes mellitus.

El objetivo en mujeres que padecen diabetes es mantener el nivel de glucosa en ayunas entre 80 y 120 mg/dL y una hemoglobina glicosilada menor de 7%.

Actividad física y control de peso.

El objetivo es establecer una rutina de ejercicios, especialmente los de tipo dinámico con adecuado efecto sobre el sistema cardiovascular y neuromuscular. Aunado a esto debe aumentarse el nivel de actividad física, para lo que debe tratarse de ser físicamente activo en las tareas cotidianas. En cuanto al peso, el índice de masa corporal (IMC) debe mantenerse entre 19 y 25 y la circunferencia abdominal no debe ser mayor de 88 centímetros.

Suplementos dietéticos.

La suplementación dietética con ácido fólico y otras vitaminas del complejo B, las vitaminas C, E y A, suplementos de ajo, coenzima Q10, selenio y cromo no está indicada como regla general, pues no han demostrado tener un papel significativo en la prevención de la enfermedad cardiovascular en la mujer post-menopaúsica.

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