El Zika y el dilema reproductivo en Latinoamérica

Por: Dr. Rodrigo Salguero Ruata, Ginecólogo y Obstetra
–Especialista en Medicina Reproductiva e Infertilidad
rodrigo.salguero@cer.com.gt @1subfertilidad

Al inicio de este año, las noticias sobre la propagación del virus del Zika a nivel mundial han saturado los diferentes medios de comunicación y de redes sociales. La mayor preocupación se ha generado con la relación causal aún no determinada del nacimiento de más de cuatro mil recién nacidos en Brasil con microcefalia (bebés con cabezas anormalmente pequeñas, con una circunferencia cefálica menor de 32 centímetros). Esto ha atemorizado a las mujeres en edad reproductiva que están buscando un embarazo y a las que actualmente están embarazadas.

Los Estados Unidos y varios países europeos han alertado a su población en edad reproductiva y/o embarazada a no viajar a los países endémicos, incluyendo a Guatemala. En cinco países de Latinoamérica (Brasil, Ecuador, Colombia, El Salvador y Jamaica) los comisionados de Salud han lanzado alertas y consejos a todas las mujeres a postergar el embarazo hasta por dos años, ignorando la realidad de la gran mayoría de mujeres y adolescentes que simplemente no tienen control sobre cuándo y bajo qué circunstancias quedan embarazadas. Esto es aún más difícil en países en donde la violencia sexual es parte de la vida diaria. En esta problemática también se incluyen a las parejas sub-fértiles, en quienes el retraso de un embarazo puede dejarlas fuera del alcance de ser padres.

En los países en donde la criminalidad sexual es incontrolable y en donde los servicios de salud sexual y reproductiva son criminalizados y/o no disponibles, los esfuerzos por sobrepasar esta crisis no serán efectivos si enfocan la atención en aconsejar a las mujeres y adolescentes a no embarazarse. El comisionado para los derechos humanos de las Naciones Unidas, Zeid Ra’ad al Hussein, comunicó el 5 de febrero de 2016 lo siguiente como punto de partida: “Todas la leyes y políticas que actualmente restringen el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva y que están actualmente en contra de los estándares internacionales deben ser revocadas y tomar pasos concretos en llevar la información, soporte y servicios necesarios para que las mujeres y adolescentes puedan ejercer sus derechos para determinar si quieren o no embarazarse y cuándo hacerlo”.

Luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara al Zika como una emergencia pública mundial, se detectó que el virus también se transmite sexualmente, así como a través de la sangre y de la saliva.

Los brasileños, por su lado, también informaron sobre la presencia de casos falsos positivos en más de 700 nacidos vivos y que tres mil se encuentran en observación e investigación para determinar si son o no microcefálicos. Incluso, el Departamento de Salud Pública de Brasil disminuyó de 32 a 31.5 centímetros el valor normal de circunferencia cefálica, dando lugar a un menor número de niños con microcefalia según este nuevo criterio de diagnóstico.

En definitiva, los profesionales de la salud debemos de llevar a cabo esfuerzos integrales para mejorar la salud de todos, pero esto se debe de basar en investigaciones científicas y medidas de salud pública que se apeguen a la realidad. Las autoridades de salud pública deben dirigir sus esfuerzos a combatir la propagación del mosquito Aedes aegypti (causante de la transmisión del Dengue, Chikungunya y Zika) y establecer de una vez por todas las condiciones legales y políticas en conformidad con las obligaciones para respetar los derechos humanos, particularmente los relacionados a la salud.

Por el momento, la postura de la gran mayoría de expertos en salud sexual y reproductiva en Guatemala comparte el criterio en aconsejar a la población a utilizar las medidas adecuadas para evitar el contagio del virus, lo que incluye no viajar a las áreas endémicas del país, usar repelente y llevar a cabo otras medidas para evitar la picadura del mosquito.

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