El enfisema pulmonar, una consecuencia crónica de fumar

¿Alguna vez ha visto a una persona, que por lo demás parece estar sana, pero que lleva consigo un tanque de oxígeno para ayudarle a su respiración? Probablemente esa persona padecía la etapa avanzada del enfisema pulmonar… y seguramente era fanática del cigarro. Esto se debe a que el tabaquismo es por mucho la causa principal de esta enfermedad progresiva. Aunque los fumadores de cigarrillos son los que están en mayor riesgo, quienes fuman puros y pipas también son vulnerables. La edad es otro factor de riesgo. Los primeros síntomas aparecen usualmente entre los 50 y 60 años en personas con enfisema asociada al tabaquismo. Los fumadores pasivos también son susceptibles, sobre todos aquellos que viven con fumadores. Otros factores de riesgo incluyen la herencia, sexo masculino, la exposición ocupacional a humos químicos y a la contaminación ambiental.

Cigarrillos en un cenicero.

Cigarrillos en un cenicero

El origen del enfisema pulmonar tiene lugar luego de que los pequeños sacos de aire y pequeños conductos en los pulmones se dañan. El resultado de esto es la obstrucción del paso de aire al momento de la exhalación. Sus síntomas principales son la falta de aliento y la reducción de la capacidad de realizar cualquier tipo de actividad física. También puede existir presencia de tos, a causa de la producción de moco en las vías respiratorias. Uno de los signos distintivos del enfisema es fruncir los labios durante la respiración. Sin embargo, debido a que el enfisema se desarrolla gradualmente durante el transcurso de los años, generalmente los síntomas aparecen cuando el daño es irreversible. En sus etapas avanzadas, la acción tan sencilla de respirar resulta una actividad sumamente difícil, incluso cuando la persona se encuentra en reposo, razón por la cual deben recurrir a asistencia para respirar a través de tanques de oxígeno.

Por tratarse de una enfermedad progresiva que a la fecha no tiene cura, el tratamiento se enfoca al alivio de sus síntomas y a la prevención de posibles complicaciones. El primer paso del tratamiento es dejar de fumar, la única forma de disminuir e incluso evitar el progreso de la enfermedad. Aún ante la ausencia de síntomas, todo fumador debe consular con un médico especialista que le ayude a implementar un plan para abandonar este terrible hábito. Afortunadamente existen muchas opciones, entre ellas medicamentos, grupos de soporte y terapias alternativas. Los fumadores deben saber que el tabaquismo es el único factor de riesgo del enfisema pulmonar que pueden controlar. El hecho de fumar día tras día aumenta significativamente el riesgo de esta enfermedad progresiva entre muchas otras… con cada cigarro, cada cajetilla y cada año que se continúa fumando.-

Escrito por

Dr. Jaime Cardona

Neumólogo

 

 

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