El clítoris: desconocido y despreciado

Por: Lcda. Eileen Ranscht, Sexóloga

A riesgo de que parezca algo demasiado científico, quisiera hablar sobre un órgano sexual de la mujer que ha sido poco estudiado e ignorado por la ciencia -incluso la anatomía- por mucho tiempo. Este órgano se llama clítoris y su única función es dar placer.

El clítoris es el equivalente del pene. De hecho, tiene su origen en el mismo esbozo previamente indiferenciado durante la gestación, hasta desarrollarse hacia genitales masculinos o femeninos. La mayor parte del clítoris está situado dentro del cuerpo y solo una pequeña parte está visible, el glande del clítoris. Esta última parte es aún más sensible que el glande del pene por tener muchas más fibras nerviosas en un espacio más pequeño.

Les invito a hacer un breve recorrido por su evolución para conocerlo un poco más:

El clítoris y el pene aparecieron hace aproximadamente 300 millones de años en los reptiles por la necesidad de adaptarse al medio terrestre. Antes de eso, los anfibios se reproducían externamente en el medio acuático dejando sus huevos para que el macho los fecundara. Con la colonización del medio terrestre, los reptiles tuvieron que adaptarse a ciertas circunstancias nuevas. Sus huevos necesitaron una cáscara dura para evitar que el contenido se evaporase y por ese motivo, la fecundación tuvo que darse adentro de la hembra. Es así que los reptiles desarrollaron genitales para garantizar la reproducción interna; fue entonces que apareció el pene en el macho, mientras que en la hembra apareció el clítoris en la entrada de la cloaca. Ambos órganos presentan una gran cantidad de receptores sensoriales y táctiles para que la introducción del pene en la cloaca resulte agradable y placentera para ambos y de esta manera garantizar la reproducción ya la supervivencia de la especie.

Podemos entonces destacar dos cosas. Primero, que las tortugas y compañía fueron los primeros en disfrutar mucho sus encuentros sexuales y segundo, la vagina apareció mucho más tarde que el clítoris.

Seguimos entonces con la morfología sexual humana:

Haciendo un salto enorme de millones de años desde los reptiles a la aparición de los mamíferos -y especialmente los primates- se desarrolló la vagina como salida para las crías. La vagina no presenta excesiva sensibilidad, tampoco se desarrolló para el placer. El clítoris de los mamíferos sigue estando cerca de la entrada vaginal para proporcionar placer durante la penetración.

La postura bípeda produjo en las mujeres un acortamiento de la pelvis y esto provocó un alejamiento del clítoris de la entrada vaginal (aún más de lo que se había alejado por el desarrollo de la uretra como salida independiente de la vagina). Con relación a la vida erótica, surgieron algunos cambios a los que se tuvieron que adaptar los hombres y las mujeres. Debido al desplazamiento del clítoris, la penetración del pene durante el coito ya no resultaba tan estimulante para el clítoris, menos aún con la postura de “monta”. Así fue que se introdujo el coito frontal y surgió la agradable necesidad de buscar otras formas para estimular el clítoris y de otras prácticas sexuales como los besos, las caricias, etc.

Lamentablemente, todavía no hemos terminado completamente esta adaptación. Creo que es porque fueron demasiados años influenciados por ideas como: “Solamente el coito es aceptable y únicamente con la finalidad de la procreación” (descartando la masturbación como cualquier otra práctica erótica no coital); “La mujer no tiene sexualidad”; “El clítoris es responsable de la histeria y de la epilepsia”; “Existen el orgasmo vaginal y el orgasmo clitoriano y este último se considera inmaduro e infantil”; entre muchas más.

Es obvio que hoy en día el placer de la mujer ni su orgasmo son, evolutivamente hablando, tan importantes para la reproducción. Sin embargo, también es obvio que nuestros cuerpos sí están hechos para disfrutar del encuentro erótico con placer y orgasmos debido a que en nuestro desarrollo humano ya hemos desvinculado la erótica de la reproducción. Hemos ampliado tanto el catálogo de distintas conductas eróticas enfocadas en la estimulación corporal y psicológica, que en su mayoría éstas ya no tienen nada que ver con la reproducción.

Regresando entonces al clítoris: Vale la pena conocerlo, lo que aplica tanto para hombres como mujeres. En general, toda mujer tiene la capacidad de tener un orgasmo. Sin embargo, solo 30% de ellas lo tienen durante el coito. Eso no quiere decir que 70% de las mujeres sean raras, enfermas o incapaces, sino que la penetración vaginal sin ninguna estimulación del clítoris simplemente no es lo adecuado para propiciar placer a la mujer.

Para que un hombre sepa o aprenda cómo estimular el clítoris de una mujer, ella misma debe saberlo y conocerse a sí misma. El clítoris puede ser tan sensible que a veces una estimulación directa podría provocar dolor en lugar de placer. Es por esto que algunas mujeres prefieren una estimulación indirecta, por ejemplo sobre los labios vaginales o la ropa. A otras les gusta frotarlo directamente con el dedo o hacer movimientos rotativos. Durante el coito puede ser muy estimulante adoptar posturas donde el pubis femenino se roce o frote contra el pubis masculino, como ocurre cuando la mujer está encima del hombre, o cualquier posición con una estimulación clitoriana directa por su propia mano o la mano de la pareja.

En fin, la fantasía no tiene límites.

Antes de terminar, quiero aclarar una cosa. El clítoris no es un botón mágico para activar eróticamente a una mujer. La estimulación del clítoris -sea directa o indirecta- es sólo una parte de la estimulación corporal y psicológica que es necesaria para la excitación y el placer de una mujer. Esto tenemos que recordarlo, siempre.

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