Efectos en los hijos de los nuevos roles de los padres de hoy

Los tiempos han cambiado. A pesar de que tanto hombres como mujeres hemos mantenido las responsabilidades de nuestros abuelos y nuestras abuelas respectivamente, hemos agregado nuevas actividades (y obligaciones) a nuestras vidas. Por un lado, el hombre ha dejado de ser un papá ausente y se ha involucrado en el cuidado y crianza de sus hijos. La mujer, por el otro lado, se ha incorporado al mundo laboral para cumplir con sus aspiraciones profesionales y contribuir al presupuesto familiar.

Aunque esto está ocurriendo a una velocidad lenta, la vida como se vive hoy es muy diferente a la que vivieron nuestros abuelos, incluso nuestros padres. De hecho, estos últimos fueron los que vivieron esa transición. Hoy en día, los roles de pareja y de familia son más equitativos en cuanto a las funciones de esposos y de padres. Esto considero ha hecho que la vida sea más compartida y con muchas más satisfacciones. Puedo hablar por el sexo femenino en el sentido que, si bien las madres trabajadoras podemos llegar a sentir diferentes niveles de culpa, no tenemos las frustraciones que sienten las madres que deciden quedarse en casa para el cuidado de sus hijos, esto ya sea por querer ser una esposa/madre abnegada o simple y sencillamente porque están muy acomodadas a ser mantenidas por sus esposos. Al no llevar esta carga encima, las madres trabajadoras podemos tener un aire diferente al momento de estar al cuidado de los hijos, a quienes me atrevo a decir, en la mayoría de los casos, dedicamos más tiempo de calidad que de cantidad, lo que al final del día es más importante.

No debemos perder de vista que hombres y mujeres, por simple naturaleza, somos diferentes. Diferentes en nuestras formas de pensar, de actuar, de reaccionar, de analizar y de comunicarnos, entre muchas cosas más. En lugar de ignorar esas diferencias, debemos acogerlas… debemos protegerlas. Sólo así seremos capaces de vivir en armonía y criar a hijas e hijos con la capacidad emocional de vivir vidas plenas y felices durante el transcurso de sus vidas.

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