Datos de interés sobre la hipertensión arterial

salud cardiovascular

hipertensión arterial

Dr. Vinicio Corona Ávalos, Cardiólogo e Internista

La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades más comunes y prevalentes en cualquier parte del mundo y que trae un efecto negativo en la calidad de vida de quien la padece. Es un factor de riesgo para el aparecimiento de enfermedades en órganos específicos, entre ellos el corazón, los riñones, la retina y el cerebro, que son los órganos blanco más afectados por esta condición.

La afección a estos órganos lleva a enfermedades como: accidente cerebrovascular (derrame cerebral), alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina (pérdida progresiva de visión), crecimiento cardiaco, insuficiencia cardiaca, trastornos del ritmo cardiaco e insuficiencia renal progresiva, entre otras enfermedades y condiciones clínicas. Se ha establecido que la HTA afecta a 26% de la población adulta mundial (prevalencia que aumenta con la edad), lo que equivale a aproximadamente mil millones de personas hipertensas en todo el mundo.

Como criterio de hipertensión en la población adulta se han establecido niveles de presión arterial mayores de 140/90 mmHg y como niveles de pre-hipertensión los mayores de 135/85. Ambas situaciones necesitan tratamiento médico, pero sobre todo cambios en el estilo de vida.

Signos y síntomas.

La HTA raras veces produce síntomas o signos, a excepción de cuando es severa o sube demasiado rápido. Cuando los niveles de presión se encuentran elevados de forma continua y prolongada, el daño producido en el organismo es progresivo. Inicialmente no se presentan mayores síntomas, por lo que a la hipertensión arterial se le ha llamado “el asesino silencioso”. Hasta un tercio de las personas hipertensas ni la perciben ni saben que la padecen. De hecho, la mayoría se enteran que la padecen luego de un examen médico rutinario, por lo que es aconsejable chequearse y determinar el nivel de presión arterial periódicamente.

Causas.

En 95% de los casos de hipertensión se desconoce la causa específica. Es por esto que en muchos casos se le ha asociado a factores genéticos o hereditarios, siguiendo un patrón familiar, así como a la edad (entre mayor edad, mayor riesgo de hipertensión). Por otro lado, existen factores relacionados al ambiente o a los hábitos de vida que pueden predisponer a que la hipertensión se manifieste, entre ellos los siguientes:
• Estado hormonal, como por ejemplo la mujer menopáusica y la persona diabética o con síndrome de resistencia a la insulina
• Sobrepeso u obesidad
• Trastornos de los lípidos sanguíneos
• Tabaquismo
• Ingesta excesiva de alcohol
• Ingesta elevada de sal
• Sedentarismo o actividad física insuficiente
• Factores psicosociales, como el estrés y la depresión

Tratamiento.

El tratamiento de la presión arterial elevada varía en cada individuo. Lo que funciona en una persona no necesariamente funciona en otra. El tratamiento depende del nivel de presión arterial, del resultado de la historia clínica, del examen clínico, de las pruebas de laboratorio y de los exámenes médicos complementarios. Existen básicamente dos métodos para disminuir la presión arterial elevada: 1) Cambios en el estilo de vida y 2) medicamentos. Dependiendo de la salud y de los factores de riesgo, los cambios recomendados en el estilo de vida pueden incluir:

– Reducción de peso. Existe una relación directamente proporcional entre el peso y el nivel de presión arterial. Todos los pacientes que bajan sustancialmente de peso tienden a mostrar descensos en el nivel de presión arterial. Lo ideal es basarse en el índice de masa corporal (IMC), el cual establece la relación entre la talla y el peso corporal. Lo ideal es alcanzar un IMC entre 20-25. En general, se recomienda una dieta baja en calorías, baja en grasas saturadas y baja en sodio (ingesta no mayor de seis gramos de sal por día). Asimismo, deben incluirse alimentos ricos en potasio y magnesio, así como los alimentos ricos en fibra. Deben preferirse los alimentos naturales sobre los procesados.

– Ejercicio. El ejercicio más adecuado para la prevención y para el tratamiento de la HTA es el de tipo “dinámico isotónico”, en el que un gran grupo de músculos se contraen y flexionan de forma rítmica y constante, con una intensidad de ejercicio de baja a moderada y de larga duración (no menos de 30 minutos de actividad constante). Algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos de efecto cardiovascular incluye la caminata, el “jogging”, la elíptica, la bicicleta en cualquiera de sus modalidades y la danza rítmica, entre otros. A parte de la reducción de peso que se logra a mediano y largo plazo, el ejercicio también promueve adaptaciones cardiovasculares benéficas, como la reducción de la frecuencia cardiaca y la mejora del rendimiento cardiaco. A nivel del sistema circulatorio, se ha demostrado una mayor liberación de óxido nítrico, un compuesto que en condiciones normales es producido por las células de los vasos sanguíneos y que produce una dilatación fisiológica de las arterias, lo que a su vez previene el aparecimiento de la hipertensión o su reducción en pacientes ya hipertensos.

– Limitar el consumo de agentes hipertensivos. El tabaquismo y el consumo excesivo de café y de alcohol tienen un efecto vasoconstrictor (contracción de las paredes arteriales). El efecto hipertensivo de la nicotina comienza inmediatamente con cada cigarro consumido, el cual dura hasta 30 minutos después de su consumo.

En los pacientes en los que el médico decide iniciar terapia farmacológica, la adopción de nuevos hábitos de vida ayudará a que el efecto de los medicamentos antihipertensivos sea más efectivo y que se requiera de dosis menores para lograr el efecto deseado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *