Datos de interés sobre la caries dental

caries dental

dentista sostiene rayos X de dientes

Por: Dra. Rocío Véliz, Odontóloga

La caries dental, después del resfriado, es la enfermedad crónica más común en niños y adultos, a pesar de ser bastante prevenible. Suele aparecer en los niños y en los adultos jóvenes, pero puede afectar a cualquier edad. Aproximadamente 42% de los niños entre 2 y 12 años de edad han padecido caries en sus dientes primarios, mientras que 59% de los adolescentes entre 12 y 19 años de edad han padecido de caries en sus dientes permanentes. La caries es una causa común de pérdida de los dientes en las personas más jóvenes.

Las bacterias se encuentran normalmente en la boca. Estas bacterias convierten los alimentos, especialmente los azúcares y almidones, en ácidos. Las bacterias, el ácido, los pedazos de comida y la saliva se combinan en la boca para formar una sustancia pegajosa llamada placa bacteriana, que se adhiere a los dientes. La placa comienza a acumularse en los dientes al cabo de 20 minutos después de comer. Si ésta no se quita, comenzará a desmineralizar el esmalte.

Los ácidos en la placa dañan el esmalte que cubre los dientes y crean orificios allí (caries). Las caries generalmente no duelen, a menos que se tornen muy grandes y afecten los nervios o causen una fractura del diente. Sin tratamiento, pueden llevar a un absceso dental, que es la infección en el hueso alrededor de la raíz del diente. La caries dental que no se trata también destruye el interior del diente (pulpa), lo cual requiere un tratamiento más extenso o, en el peor de los casos, la extracción de éste.

Los carbohidratos (azúcares y almidones) aumentan el riesgo de caries dentales. Los alimentos pegajosos son más dañinos que los no pegajosos, ya que permanecen sobre los dientes. Los refrigerios frecuentes aumentan el tiempo en que los ácidos están en contacto con la superficie del diente.

El diente en sí puede ser de “buena” o “mala” calidad, dependiendo de la calidad de su mineralización por la presencia o ausencia de flúor en su desarrollo. Entre otros factores que pueden afectar la incidencia de la caries están: la calidad y cantidad de saliva, apiñamiento o ausencias dentales, aparatología y objetos intra-orales como los “piercings”, calidad y frecuencia de higiene oral y las visitas periódicas al dentista.

Síntomas de la caries dental

Por lo general los síntomas aparecen en los estadios avanzados de la caries. Estos pueden ser:
– Sensibilidad y dolor, sobre todo después de consumir bebidas o alimentos dulces, fríos o calientes.
– Sensaciones pulsátiles en los tejidos alrededor del diente involucrado por una hinchazón de los tejidos blandos adyacentes al diente, acompañado de fiebre y calor en los tejidos blandos.
– Sabor purulento y olor fétido proveniente del diente afectado.

Signos de la caries dental

La caries comienza con una descalcificación del esmalte en cualquiera de sus superficies, pero las más comunes son en la superficie de masticación (oclusal) y entre los dientes. Razón por la cual el uso del hilo dental es de igual importancia que el cepillo dental. El esmalte afectado toma una coloración amarillenta-café sin brillo, y se disuelve creando un defecto en la estructura que se convierte en un nicho para la acumulación de más placa bacteriana. Una vez disuelto el esmalte, el ácido de las bacterias destruye la dentina y las bacterias mismas pueden viajar por los túbulos hasta llegar al nervio dental y salir al hueso por el ápice o punta de a raíz. Ya en el hueso la infección avanza hasta perforar la cortical y formar un absceso en la encía que drena hacia a cavidad oral.

Pruebas y exámenes para diagnosticar la caries dental

La mayoría de las caries se descubren durante los chequeos dentales de rutina, por lo que la visita al odontólogo 2 veces al año es altamente recomendable para un diagnóstico temprano. Las radiografías dentales periapicales e interproximales pueden mostrar caries antes de que sean visibles para el ojo, especialmente del área interproximal. La radiografía panorámica es útil para ver si hay dientes impactados dentro de hueso, la extensión de la infección, restos radiculares y afección del seno maxilar.

Si se piensa que el nervio dental ha sido afectado se pueden realizar unas “prubas de vitalidad pulpar”, por parte de un especialista en endodoncia, para verificar si el diente todavía tiene vida.

Tratamiento de la caries dental

Existen varias opciones de tratamiento dependiendo de la profundidad y extensión de la caries:

Obturaciones: También conocidas como “rellenos”, “restauraciones”, “empastes”, etc. En la actualidad se utilizan resinas nano-híbridas que tienen características favorables como una contracción mínima al endurecer, alto pulido, resistencia a la masticación y versatilidad de colores. Estas pueden ser directas (elaboradas directamente en la clínica) o indirectas (elaboradas en un laboratorio).
Incrustaciones y Coronas: Libres de metal, de porcelana o zirconio, son un tratamiento de elección para dientes muy destruidos.
Endodoncia o Tratamiento de conductos radiculares: se recomienda si el nervio del diente muere como consecuencia de una caries o de una lesión. Se extrae el tejido del centro del diente, incluidos el nervio y el tejido (pulpa) vascular, junto con las porciones cariadas del diente. Las raíces se rellenan con un material sellante y el diente por lo regular necesita una corona o una incrustación como restauración definitiva.

Posibles complicaciones de la caries dental

La caries avanzada generalmente presenta una molestia ya que la comida se empaca dentro de ella, puede haber dolor, fractura parcial o total, incapacidad para morder, si la infección avanza al hueso se puede formar un absceso dental y la extracción dental puede llegar a ser la única opción de tratamiento.

Prevención de la caries dental

La higiene oral es necesaria para prevenir las caries y consiste en la limpieza profesional cada 6 meses, cepillarse por lo menos dos veces al día y usar la seda dental y un enjuague con flúor al menos una vez al día. Se pueden tomar radiografías cada año para detectar posible desarrollo de caries en áreas de alto riesgo en la boca.

Los alimentos masticables y pegajosos, como frutas deshidratadas y caramelos, conviene comerlos como parte de una comida en lugar de refrigerio. De ser posible, cepíllese los dientes o la boca con agua luego de ingerir estos alimentos. Reduzca los refrigerios, los cuales generan un suministro continuo de ácidos en la boca. Evite el consumo de bebidas azucaradas o chupar caramelos y mentas de forma frecuente.

Los sellantes dentales pueden prevenir algunas caries. Son materiales similares a las resinas fluidas que se aplican sobre las superficies de masticación de los dientes molares. Estos, previenen la acumulación de placa en los surcos profundos de estas superficies. Los sellantes suelen aplicarse a los dientes de los niños, poco después de la erupción de los molares. Las personas mayores también pueden beneficiarse del uso de los sellantes dentales.

Con frecuencia, se recomienda el fluoruro para la protección contra las caries dentales. Las personas que consumen fluoruro en el agua que beben o que toman suplementos de fluoruro tienen menos caries dentales. También se recomienda el fluoruro tópico para proteger la superficie de los dientes, lo cual puede incluir una pasta dental o un enjuague bucal. Muchos odontólogos incluyen la aplicación de soluciones tópicas de fluoruro (aplicadas a un área localizada de la dientes) como parte de las consultas de rutina.

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