¿Cuándo sospechar de un absceso anal?

Por: Dr. Marco Alessandro Bocaletti, Cirujano de Colon, Recto y Ano

El absceso anal suele ser más común de lo que muchos piensan. Rebasa de 20 a 30% entre las edades de 30 a 50 años, con una tendencia a ser más prevalente en zonas costeras, con una relación masculina versus femenina de 2:1. Aún en áreas urbanas en puede observarse dicho padecimiento ya que existen empleos que demandan permanecer largas horas sentado, siendo esto un factor para facilitar la propensión de bacterias en áreas con poca ventilación y glándulas secretoras.

Es muy común ver que la mayoría de pacientes consultan cuando ya han pasado varias semanas con el padecimiento, condicionando a que la evolución de la misma se encuentre más avanzada. Antiguamente se consideraba que en caso de presentar un absceso anal se podía dejar antibiótico-terapia únicamente y esperar la evolución. Esto, con el tiempo, ha mostrado que trae consecuencias en el tratamiento, ya que no cura en sí el padecimiento y a pesar de estar el paciente con antibiótico, el proceso infeccioso no se elimina por completo. A su vez es más propenso a buscar otros caminos y formar fístulas anales como complicación de un absceso anal mal tratado.

El absceso anal es el precursor de una fístula anal. Se dice que el 40-50% de los pacientes que padecen de un proceso infeccioso del ano van a producir una fístula anal de dos a tres meses después del primer evento infeccioso. La causa número uno de la formación de un absceso anal es por medio de una infección que se produce al obstruirse una o varias de las glándulas que se localizan en el canal anal. Al obstruirse una de ellas permite que se produzca una infección, que a su vez avanza con rapidez produciendo los siguientes síntomas: dolor anal, comezón anal, descarga anal, sensación de masa y en algunos casos fiebre.

Es de vital importancia tratar con prontitud un absceso anal para evitar la complicación más temida que es el Síndrome de Fournier. Para ello se recomienda lo siguiente:

• Adecuadas medidas higiénico-dietéticas (limpieza completa en la región anal luego del baño o posterior al evacuar)
• Luego de un proceso infeccioso pequeño evitar la humedad, fricción o rascarse.
• Colocar paños tibios en la región de la tumefacción para disminuir la inflamación en lo que acude con el médico.
• Acudir con un médico especialista certificado coloproctólogo

La única forma de poder determinar si existe un problema como un absceso a una fístula anal es mediante un examen minucioso por un especialista ya que las alternativas que existen para tratar este padecimiento son: drenaje si existe presencia de material purulento y/o resección del trayecto que comunica el canal anal con la piel en caso de visualizarse una fístula anal.

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