¿Cómo manejar la prueba de embarazo negativa?

Por: Dr. Jorge Solis, Ginecólogo y Obstetra, Especialista en Fertilidad

Uno de los momentos más difíciles de manejar, tanto para pacientes como para los médicos, es la noticia de la prueba de embarazo negativa después de un tratamiento de fertilidad.

A pesar de que racionalmente sabemos que cada tratamiento tiene un porcentaje de éxito, es inevitable la ilusión que genera cada intento y proporcionalmente la desilusión que causa el negativo.

Mis recomendaciones para manejar de mejor manera esta posibilidad son las siguientes:

– Revisar constantemente cuales son los porcentajes de éxito por tratamiento, lo que ayuda a comprender que hay probabilidades de que no funcione el tratamiento.

– Estar consciente que el éxito de cada tratamiento de fertilidad aumenta con la repetición. Es decir, los porcentajes son acumulativos. Si por ejemplo, con un intento de inseminación artificial podemos esperar un 15-20% de probabilidad de embarazo, con cuatro intentos podríamos llegar a un 40-50%. Desde luego que esto depende de la razón por la cual estamos haciendo la inseminación.

– Mantener una comunicación constante con su médico. Recordemos que las estadísticas no son absolutas, es decir, cada caso particular tiene un porcentaje individual. También debemos tener mucha discusión acerca de qué podemos esperar en cada caso particular, así como también discutir y decidir juntos el número de veces que sería adecuado repetir cada tratamiento. Debe tenerse confianza en la experiencia de su médico para que le guíe con cada intento.

– El acompañamiento psicológico por algún profesional también puede ayudar a manejar la prueba negativa. Aunque no lo reconozcamos, en algunas ocasiones el desgaste psicológico con cada intento puede ser muy fuerte y la ayuda de un profesional puede hacer gran una diferencia.

– Es importante tener un esquema claro de cuál es el plan de tratamiento en los siguientes meses si la prueba nos da negativa. Esto da la tranquilidad de que hay un plan anticipado de qué hacer en caso de que no funcione uno u otro tratamiento.

Debemos reconocer que sentirse frustada/o es una reacción normal, incluso deprimida/o, enojada/o, etc. Somos humanos y como tales reaccionamos con emociones a los eventos que nos rodean. Hay que “vivir” estas emociones, pero también retomar fuerzas y no dejarnos abatir por una prueba negativa.

A los médicos también nos toca manejar el tener que dar una prueba negativa. Quisiéramos que todas las pruebas fueran positivas pues es así como se califica nuestro éxito. No obstante, debemos estar conscientes de que nuestro trabajo consiste en poner a disposición de nuestros pacientes todo el conocimiento y la tecnología con la que contamos para ayudarlos a tener el mejor porcentaje de éxito en cada uno de los tratamientos que aplicamos.

Muchas veces pasa por la cabeza el probar en otro centro, lo cuál puede producir un retroceso en todo el camino recorrido. Las técnicas de fertilización asistida, además de ser un tratamiento, también nos brindan información de lo que puede estar pasando, como por ejemplo la respuesta a la estimulación ovárica, el número y la calidad de óvulos que se obtienen, la tasa de fertilización, la calidad de embriones que se producen, etc. Todo esto ayuda al médico a implementar medidas para el siguiente intento de tal forma de aumentar las probabilidades. La cita posterior a la prueba negativa es muy importante puesto que es aquí en donde se analiza retrospectivamente cómo estuvo el caso y cuáles son las recomendaciones para el siguiente intento.

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