¿Cómo afrontar los desafíos de la niñez y juventud de hoy?

Por: Lcda. Irene Buonafina, Salubrista Pública

Vivimos en una era en la que la niñez afronta grandes desafíos. Tristemente, uno de ellos sigue siendo la desnutrición. Otro, es el uso indiscrimado y sin filtros de las redes sociales y la tecnología.

En países en vías de desarrollo, una parte importante de la población infantil padece de desnutrición crónica. Lo que esto significa es que a lo largo del tiempo esta población no recibe la cantidad suficiente y la calidad óptima de nutrientes para su adecuado crecimiento y desarrollo. Este tipo de desnutrición es el que más impacta al desarrollo del cerebro, el cual ocurre en su mayoría durante los primeros cinco años de vida. Si dicho desarrollo no ocurre en ese momento, no existe forma alguna de que ocurra posteriormente. En consecuencia, son niños con capacidades mentales limitadas, quienes el día de mañana serán adultos con pocas oportunidades laborales. A nivel macro, esta situación se manifiesta en un país con poca (incluso nula) capacidad de desarrollo socio-económico.

Otro de los enormes desafíos es el del uso desmedido de la tecnología. Con esos aparatos electrónicos que permiten tener al mundo en la palma de la mano, los padres de hoy afrontamos situaciones muy complicadas. Dejemos a un lado lo preocupante que puede ser que una adolescente “postee” las famosas “selfies” un tanto, digamos, provocativas.

El uso constante de estos aparatos ha llevado a los niños y a los adolescentes al sedentarismo, uno de los principales factores de riesgo del sobrepeso y de la obesidad (y a todos los problemas de salud que conlleva el exceso de peso). También ha llevado a un mayor número de niños ensimismados y retraídos de su vida en familia, así como de personas de su misma edad, algo que es de mucha importancia para el desarrollo de sus habilidades sociales. El resultado global de esto: niños con exceso de peso aislados de su entorno familiar y social.

Desafíos existen muchísimos más, por lo que existen razones suficientes para que nos preparemos para guiar a nuestros hijos por los caminos correctos. Para ello y tal como sugiere la psicóloga clínica Karin de Schwank, “los sueños y deseos que tenemos para nuestros hijos son nuestros, son cuestiones personales basadas en lo que nos ha tocado vivir”. No podemos forzarlos a hacer lo que creemos que es lo mejor para ellos. Al contrario, debemos acompañarlos y apoyarlos para que sean lo que ellos quieran ser, en su máxima expresión.

Al “caminar a su lado” los ayudaremos a descubrirse a ellos mismos, al mismo tiempo que nos ayudará a re-descubrirnos (o a descubrirnos por primera vez). Y luego, en familia, en camaradería, a descubrirnos juntos.

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