Amalgamas vrs. Resinas

Por: Dra. Rocío Véliz, Odontóloga

Las amalgamas han sido utilizadas con gran éxito desde hace más de 150 años como material de relleno dental. En la actualidad, este material está siendo reemplazado con rapidez por las resinas compuestas. Entre las razones de este cambio destacan la estética y la toxicidad del mercurio.

Tanto para el dentista como para el paciente, el material de relleno debe parecerse lo más posible a los dientes naturales en las siguientes cualidades:
• Estética: devolver color, forma y tamaño
• Función: ser resistente al desgaste y a la masticación, así como ser duradero
• Integridad del sellado periférico
• Propiedades físicas: conducción de temperatura y electricidad, así como elasticidad
• Inocuidad: no alérgeno, tóxico, cancerígeno o inflamatorio

De todos estos, la imagen personal se ha convertido en el factor principal a la hora de escoger el material de relleno

Amalgama

Las amalgamas dentales se obtienen mezclando mercurio líquido con una mezcla de otros metales, principalmente plata, estaño, cobre y cinc. Al mezclar estos ingredientes se forma una pasta que se introduce presionando fuertemente en la cavidad previamente preparada, para conseguir la mayor resistencia posible. Las amalgamas no se adhieren al diente, se sujetan por acción mecánica, por lo que la cavidad debe tener una preparación especial que aumente la retención del relleno, con una profundidad uniforme de 2 milímetros como mínimo, ángulos rectos y paredes paralelas, todas características no conservadoras.

Las ventajas principales de las amalgamas son su alta resistencia, facilidad de manipulación, buen sellado periférico y precio. Sus propiedades permiten que sean colocadas aun en medios con humedad no controlada, por lo que tienen éxito en los dientes posteriores.

Entre las desventajas destaca la baja estética del metal grisáceo, el cual también crea pigmentaciones cafés en el tejido dental, por la corrosión del metal (que pueden confundirse con caries), y pigmentaciones azuladas en la encía y tejido blando que esté en contacto con la amalgama (mejor conocidas como “tatuajes de amalgama”). Otras desventajas son la liberación de mercurio por temperaturas elevadas, fractura dental por expansión del relleno metálico, sensibilidad dental por alta conducción térmica, galvanismo y reacción alérgica-inflamatoria.

La cantidad de mercurio en la amalgama ya preparada es de 50%, el cual está contenido dentro de la aleación. Sin embargo, cada día hay más pruebas de que este mercurio se evapora al estar expuesto a temperaturas elevadas como en los alimentos y bebidas calientes o al ser colocadas o removidas las amalgamas. Tanto el paciente como el dentista puede inhalar este vapor de mercurio, que luego se deposita en los tejidos del cuerpo y que ha sido asociado a casos de esclerosis múltiple, enfermedad de Alzheimer y Parkinson.

Resinas

Las resinas compuestas son materiales sintéticos que se introdujeron al mercado de la odontología a mediados del siglo XX. Hoy en día, estos materiales no sólo son acrílicos plásticos, sino materiales que han evolucionado a raíz de la investigación y de alta tecnología. Las resinas de hoy producen restauraciones estéticas y de larga duración para muchas indicaciones.

A diferencia de las amalgamas, las resinas se adhieren al diente mediante un agente químico. Esta particularidad permite que la cavidad sea lo más conservadora posible ya que no requiere una extensión para aumentar la retención. La superficie dental debe ser preparada previamente con un ácido que limpia y genera una superficie rugosa para aumentar la superficie expuesta al adhesivo y así lograr la retención.

Existen muchas ventajas de las resinas. Su naturaleza plástica hace que sus propiedades físicas, como la dureza y elasticidad, sean muy parecidas a las del diente, haciendo que la transmisión de fuerzas de la masticación sea más uniforme sin crear fracturas en el diente. La conducción de temperatura y electricidad es menor que las de los metales, con lo que disminuye la sensibilidad de los pacientes ante cambios de temperatura. No existe galvanismo ni reacciones inflamatorias hacia las resinas, por lo que son el material de elección cuando existe enfermedad periodontal crónica.

Dentro de las desventajas más reconocidas de las resinas están su cambio dimensional al polimerizarse y su concomitante resultado: la microfiltración. Ambas desventajas están siendo mejoradas cada día con la adición de ingredientes que disminuyen el efecto de encogimiento.

Debido a la alta demanda de estos materiales como relleno, toda la técnica para su colocación ha sido mejorada. Los instrumentos para manipular las resinas poseen superficies que dejan la resina casi pulida. También se han inventado aditamentos para crear rellenos de dimensiones complejas y extensas sin ser necesario optar por una corona. Los adhesivos se han simplificado a un solo bote. Asimismo, la luz azul es ahora más intensa, lo que reduce el tiempo de polimerización, y la pulida es más fácil y similar a la de un diente natural.

¿Se deben cambiar las amalgamas por resinas?

La razón principal para cambiar una amalgama por una resina debe ser en función a la estética. En otras palabras, si la amalgama se encuentra en buen estado y no afecta la estética del paciente, su remoción no es necesaria ya que puede exponer al dentista y al paciente a cantidades considerables de mercurio. Si la amalgama ya está deteriorada es preferible cambiarla por una resina para que no se agrande más la cavidad, solamente lo necesario para eliminar la caries. Si la caries está siendo reparada por primera vez, el material de elección sería una resina para que su preparación sea lo más conservadora posible y devuelva al diente sus propiedades, tanto físicas como estéticas.

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